¿CONSUMISTAS O CONSUMIDOS?
POR: JULIO TUNI MARIN
julio_tuni_marin@hotmail.com
Hoy en día los niños y los jóvenes
se han extendido en la sociedad su etapa es la fundamental y la más llamativa
ya que dura más que la vida adulta. Aunque no tengan poder económico se han
convertido en modelo cultural para todas las edades. Los adultos les imitan,
compran la ropa que usan, intentan usar sus productos tecnológicos, sus
músicas. Nos están anunciando hacia dónde va nuestra sociedad, qué nuevos
objetos, qué nuevas necesidades se irán generando en el siglo XXI y con ello la
orientación hacia el consumismo de toda una sociedad.
El consumismo es la acción
desenfrenada de adquirir bienes y servicios sin que realmente los necesitemos,
sino que dándole al proceso de adquisición en sí mismo un valor, ya sea de
status, como un proceso que calme la ansiedad. Se diferencia con el consumo
común es que este se refiere solamente a la adquisición de bienes y servicios,
mientras que el consumismo admite un impulso incontrolable para hacerlo.
Lo fundamental de toda acción
humana en lo que respecta a un bien o servicio es consumirlo o ahorrarlo, no
consumiéndolo. Las razones que llevan a una persona a querer consumir
vienen en gran medida dadas por la naturaleza biológica del ser humano:
necesitamos respirar, necesitamos beber y necesitamos comer. En caso de tener
enfermedades, para seguir vivos necesitamos además medicación. En caso de
querer llevar una vida relativamente cómoda necesitaremos algún tipo de
alojamiento para vivir. Y luego en caso de querer aumentar nuestros
conocimientos podemos querer leer libros, escuchar lo que otras personas tengan
que decir, o dedicarnos a reflexionar e investigar.
La idea de “consumo innecesario”. Resulta
evidente que en principio el consumo va ligado a los fines del individuo. Se da
más que todo en vanidades para hacer sentirse mejor, los jóvenes se concentran más
en como los ven y no tanto en lo que llegan a ser. Como lo explica: Anita Harris: en su artículo
Young Women and Consumer Citizenship, en el cual reflexiona sobre el consumismo
y cómo afecta principalmente a la juventud, y en especial a las mujeres
jóvenes. La autora nos dice que en este momento histórico la ciudadanía y la
participación de los jóvenes se logran solamente a partir de la “validación en
el mundo del dinero”, el consumo y que las mujeres jóvenes son en quienes más
recae esta nueva forma de ejercer la ciudadanía.
Las mujeres y hombres jóvenes, hoy
en día viven por los estereotipos de la sociedad, esto se debe a la gran
cantidad de publicidad que se recibe ya sea por internet, televisión y radio y
la mayoría de estas publicidades se centran principalmente en el consumismo. Si
bien existen horarios adecuados para la publicidad, la mayoría de transmisiones
de cualquier medio de comunicación se basa en consumir productos estéticos de
ropa o alimenticios.
Entonces debemos encontrar una idea
más razonable de consumo innecesario, saber diferenciar que es el consumo
normal que satisface a nuestras necesidades y nuestro fines y que es lo que no
hace falta en nuestra vida, si somos consumistas el pensamiento que nos
planteamos, será de solo ser depredadores de lo que nos vende la publicidad y
llegaremos a ser zoombies son un solo
objetivo de consumir y consumir. Lo que fuera innecesario no deberíamos de
tomarle mucha importancia no debemos dejarnos llevar por los estereotipos que
nos implanta la sociedad.

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